domingo, 14 de agosto de 2011

Un alarde con mucha historia



No solo hubo música en la 34 edición del Alarde de Txistularis de Semana Grande. Hubo también un recuerdo a ‘Aitzol’ y al ‘renacimiento’ vasco
14.08.11 - 11:41 - MIREN IMAZ SAN SEBASTIÁN

Después del cañonazo, el canto del ‘Artillero’ y la consiguiente animación callejera, el Alarde de Txistularis que tiene lugar en una Plaza de la Constitución tan concurrida como siempre, viene a ser la confirmación de que, efectivamente, la Semana Grande ha comenzado.
El gran encuentro de los txistularis organizado por la sección guipuzcoana de Euskal Herriko Txistulari Elkartea y txistulari.com alcanzó ayer su 34 edición y, tal como corresponde, tuvo música. Mucha música de calidad interpretada con la maestría que caracteriza a los intérpretes que ocuparon el escenario, con uno de los edificios más emblemáticos de San Sebastián como fondo: los txistularis de Euskal Herriko Txistularien Elkartea; el quinteto de metal compuesto por Julio García, Aitor Gascón, Izaskun Ocón, Ibon Izagirre y Alazne Alberdi; Jon Irazoki a los teclados; el bajo de Aitor Arozena; la flauta de Juantxo Vega; la percusión de Agustin Laskurain y Javier Lera y, a la guitarra, Xanet Arozena. También intervinieron dantzaris del grupo Oinkari de Villabona, la bertsolari Maialen Lujanbio y el cantante Antton Valverde.
Pero el concierto, presentado Xabier Otaegi y dirigido por Jose Ignazio Ansorena Miner, tuvo también mucho de Historia. Historia contada a través de la música y de las intervenciones de Lujanbio, porque, en el 75 aniversario del fusilamiento de José Ariztimuño, ‘Aitzol’, se recordó su memoria y, por extensión, la de todos los hombres y mujeres que a principios del siglo XX impulsaron el movimiento cultural vasco, «dándole una fuerza que hoy sigue viva».
Así, para el Alarde se preparó un programa dedicado a aquel movimiento, ‘Euskal Pizkundea’, que puede considerarse el renacimiento de la cultura vasca, que comenzó con ‘Mendigoizaleak’, una obra que transmite energía a raudales compuesta por el padre Hilario Olazaran. La elección de esta obra para el arranque no ha sido casual, ya que el padre Olazaran de Estella, gran amigo del padre Donostia y, como él, capuchino, fue un gran trabajador el pro de la cultura vasca.
Las intervenciones de Maialen Lujanbio, que ostenta en la actualidad el título de campeona de Euskadi de bertsolaris, tampoco estuvieron exentas de significado. Aitzol, como recordaron los organizadores, impulsó y dignificó el bertsolarismo, colocándolo en el camino que, de manera muy especial, ha ido recorriendo estos últimos años. La hernaniarra, máxima representante del actual bertsolarismo, resumió lo que fue ‘Euskal Pizkundea’ y la huella que dejó en generaciones posteriores, una huella que ha llegado hasta la actualidad. En el último tramo del concierto, Lujanbio dedicó también unos bertsos al modo en que, cuando el tercer milenio ya ha agotado su primera década, se puede seguir fiel, actualizándolo, al espíritu de ‘Euskal Pizkundea’.
La poesía fue también un campo en el que destacaron los principales dinamizadores del movimiento, y estuvo presente a través de las interpretaciones de Antton Valverde, que recuperó textos de Lizardi y Lauaxeta. La importancia que se concedió al baile y al folklore tuvo su reflejo en la actuación de los dantzaris de Baleuntxingo de Berastegi que, entre otras piezas, interpretaron las San Juan Dantzak de su pueblo, que precisamente se han bailado en esa localidad con motivo del reciente día de San Lorenzo. Canciones infantiles interpretadas por la solista Leire Erbiti y un recuerdo a Guridi completaron un programa que, guiño a guiño, detalle a detalle, se convirtió en una emotiva lección de Historia.

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